HUMO DE FERNANDO PAREDES

"HUMO  DE FERNANDO PAREDES"

 


¿Cuántas veces nos hemos visto limitados por  dónde sí o dónde no podemos fumar? Y que pareciera un acto de desagrado hacia los demás,  convertirnos rejegamente en un grupo de individuos enfrentándose  a uno solo  (porque no queda de otra), en una acción que sinceramente nos da igual reprimirla o no y que con el paso del tiempo hemos aprendido a tomarlo con humor, cumplimos porque tenemos que cumplir y porque lo ordena el jefe, tal como lo dice Paredes en este divertidísimo diálogo.

- ¿Señor?
- ¿Qué pasó?
- Disculpe, pero está prohibido fumar.
- No me digas.
- Sí.
- Y yo que estaba a punto de pedirte un cenicero.
- Lo sentimos.
- ¿Quiénes?
- Pues... nosotros, el restaurante.
- “Nosotros, el restaurante”. A ver, explícame eso.
- ¿Cómo dice?
- Sí, ¿cuál es tu nombre?
- Roberto.
- ¿Cuántos años tienes?
- Diecinueve.
- Diecinueve... Bien, Roberto, explícame/
- Señor, su cigarro...
- /¿cómo es que de ser un individuo – fíjate bien: in-di-vi-duo – te transformas en un grupo indefinido y luego en una cosa, en un lugar, un negocio?
- ... ¿qué?
- “Nosotros, el restaurante”. Vayamos por partes; cuando dices “Lo sentimos”, ¿a qué te refieres?
- A eso, señor: a que tiene que apagar su cigarro.
- No, mira, es muy interesante. En el momento en que dices eso dejas de ser Roberto, el individuo, y te conviertes en sociedad anónima, pierdes los márgenes, desapareces. ¿Cuántos son los que lo sienten? ¿Dónde están? ¿Quiénes son?
- Por favor, deje de fumar.
- ¿Eres tú, Roberto, quien me lo pide o ese “nosotros” que todavía no me explicas?
- Soy yo, Roberto, quien se lo pide.
- ¿Fumas, Roberto?
- Sí.
- ¿Y en qué te molesta el que yo lo haga?
- En realidad no me molesta, sólo cumplo con mi trabajo.
- ¿Tú trabajo es prohibir a los demás que hagan lo que tú mismo haces?
- Mi trabajo es hacer lo que me ordenan.
- ¿Quiénes?
- Mi jefe.
- Otra vez me confunde tu sintaxis.
- Ya no fume.



Por: Ana Karen Jiménez

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