Dos palomas azules visitan a Salvador Novo.

Dos palomas azules visitan a Salvador Novo. 


"Partiré en cuanto tenga tu respuesta. Te imploro que me contestes. Puedo salir enseguida"






Salvador Novo


Qué coraje y qué dolor cuando las dos palomitas azules nos visitan. Cuando el “ahora” aparece a lado del nombre de esa persona a la cual hemos ofrendado nuestras esperanzas y no contesta. Así de dramático es el acto, no hay duda. Imaginen la angustia de esperar a que llegue la carta hasta el otro lado del Atlántico y luego esperar recibir la respuesta, si es que hay. Imaginen esperar, esperar y esperar hasta enloquecer, la luz verde para emprender un viaje muy largo. Acá un episodio tan nostálgico de antes de la mitad del siglo pasado, que pareciera de mil años antes del Smartphone.

Federico García Lorca


Eran finales de 1933. Federico García Lorca conoce a Salvador Novo en Argentina, exactamente en Buenos Aires.  Se hicieron muy buenos amigos y mantenían correspondencia. Novo, se sospecha, queda enamorado de García Lorca; éste presumía que nadie lo había invitado a visitar México.

Salvador Novo escribe una carta a Federico en enero de 1935, donde expresa su deseo de dejar México y de ir a España:

Querido Federico: La vida en México se ha vuelto insoportable para mí. Es indispensable que me marche […] Mi deseo de ir a España se agrava y me obsesiona. ¿Crees tú que podría ganarme allá la vida –una mediana vida? Puedo dirigir ediciones, traducir libros, enseñar inglés –en último caso escribir en los diario o corregir pruebas en una imprenta. No sé realmente qué puedo hacer, pero alguna aptitud tendré. No puedo vivir más en México y ningún país me atrae como ese mío.
Me dicen que podría vivir –modestamente, claro, con quinientas pesetas al mes. ¿Esto es cierto? En ese caso, puedo llevar conmigo unas cinco mil -¡está ahora tan cara con respecto a nuestra pobre moneda!- para vivir diez meses. Si al cabo de ellos no he encontrado modo de ganarme la vida, ¿qué cuesta arrebatármela? […] No sabes cuánto amo a México, a este México que ha caído en las peores horribles manos. Sufro mucho, Federico
[…] Partiré en cuanto tenga tu respuesta. Te imploro que me contestes. Puedo salir enseguida.

Te abraza tu atribuladela,
Salvador.


Al parecer no hubo respuesta. Salvador Novo y Federico García Lorca no se volverían a ver nunca.

Salvador Novo


Por Cristian Galicia

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